Los freelances ofrecen flexibilidad y tarifas económicas para realizar determinadas tareas. Uno de sus hándicaps, sin embargo, deriva de su principal fortaleza: su individualidad los aleja de los contactos profesionales y los limita a la hora de acceder a ciertas oportunidades de negocio.

Practicar el coworking y asociarnos a determinadas organizaciones son magníficas formas de compensarlo.

Gracias al coworking, por ejemplo, compartimos espacio de trabajo y experiencias con otros profesionales de similares o diferentes campos. Esta convivencia, sin duda, posibilita la generación de una agenda de contactos mayor y más oportunidades de contratación.

Por qué incorporarse a una asociación profesional

Las ventajas del networking son evidentes para todos. Vamos a enumerarlas porque, precisamente, son los beneficios que podemos obtener al asociarnos a un colectivo profesional de cualquier tipo:

  1. Aumento de la visibilidad de marca.
  2. Mayores oportunidades de negocio.
  3. Acceso a nuevos proveedores y colaboradores.
  4. Desarrollo de habilidades comunicativas.
  5. Gracias a los recursos de la asociación, ampliación de los conocimientos.
  6. Mejor conocimiento de los competidores.
  7. Información adicional sobre el mercado y los públicos.

Es importante tener claro que no basta con apuntarnos. Hay que estar. Esto no siempre resulta tan sencillo, porque una de las realidades crónicas del freelance es que nunca le sobra tiempo. En todo momento tiene algo por hacer y en su agenda tiende a posponer las tareas que, siendo importantes, no son tan urgentes.

Tendremos que cambiar el chip y convencernos de que este tipo de actividades son prioritarias. Es una inversión de tiempo necesaria para obtener más encargos y descubrir nuevas oportunidades.

Sobre las asociaciones profesionales

La razón de ser de este tipo de colectivos radica en una idea angular: varias cabezas enfocadas en una única dirección consiguen más que una sola. Los agentes de una misma actividad o sector se unen para conseguir avances en el bien común, capaces de beneficiar también a cada uno de sus miembros.

Trabajan por las mejoras colectivas, normalmente con una visión de futuro más consolidada que las que el día a día permite. Sus miembros aportan tiempo, dinero y presencia, pero salen ganando a la larga si las cosas se hacen bien.

Ventajas de las asociaciones profesionales

  1. Relaciones fructíferas con otros profesionales. Las sinergias y la formación de equipos suelen ser frecuentes.
  2. Información valiosa sobre la industria y el mercado.
  3. Formación especializada.
  4. Voz y capacidad de influencia en ámbitos políticos.
  5. Mayor reputación e imagen de marca, lo que incrementa la confianza y valoración del público.
  6. Posibles ahorros en costes.
  7. Comunicación y presencia social más efectivas.

En definitiva, además del coworking, pertenecer a asociaciones profesionales abre a los freelances puertas atractivas para conseguir nuevas oportunidades. ¡Aprovéchalas!

 

 

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